Como he dicho antes, acabo de volver de fiesta. Son las cinco y cuarto de la mañana y estoy que me muero. No bebo ni fumo, pero tampoco me hace falta, tengo ataques de depresión y paranoia constantes que valen por diez borracheras.
Me he sacado mi titulo de ilustrador por fin. Es un titulo de mierda que me lo he sacado con un proyecto final de mierda (literalmente, así me lo ha dicho mi tutor), ya ves que cosas. Aparte de eso, salgo con mi grupo de amigos los findes y nos helamos el culo en la fama, donde hablamos de frikadas hasta que se nos caen carámbanos de mocos por el frío.
Nos reimos, mi ex evita cualquier contacto visual conmigo y yo me doy cuenta de que he perdido algo muy importante que ha sido y que podria haber llegado a ser en mi vida: a una tia genial que además está buenisima. La veo y pienso en volver con ella, pero también que seguramente si volviera con ella volvería a querer cortar, eso hace sentir asco hacia mi mismo. Casi tanto asco como el que me produce ver el plato de mi bocadillo al lado del ordenador lleno de hormigas como está ahora.
Hace unos meses vi una película en la que decían que las personas ven hormigas cuando se encuentran tristes o solas. No se si será verdad o no, pero ahora veo muchas.
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